Vista lateral del Devialet Gold Phantom
Devialet

Devialet Phantom Gold, la joya de la corona de los altavoces

Tecnología

Este altavoz de superlujo creado en Francia promete unir la tecnología en audio más avanzada con un diseño digno del mejor fabricante de joyas. Todo un reto.

Devialet es una start-up francesa dedicada al mundo del sonido, conocida por su trabajo innovador en el campo de la amplificación gracias al ADH Intelligence, una tecnología híbrida que une la precisión de la amplificación analógica de clase A con el poder de la digital, clase D, permitiendo a sus productos ofrecer una calidad de sonido jamás escuchada.

El Phantom Gold se presenta a sí mismo como poseedor del mejor audio del mundo, lo que es una afirmación de lo más arriesgada. Este altavoz conectado dice ser único, usando la amplificación que ha hecho famosa a Devialet, con más de 102 patentes propias registradas en el proceso. Este altavoz ofrece nada más y nada menos que 4500 W de potencia, 18 db y un rango de 14 Hz a 27 Khz, dejando a cero la distorsión, la saturación y el ruido de fondo. Es la evolución de un modelo anterior, el Phantom, pero ocho veces más potente.

Embalaje del Devialet Gold PhantomDevialet

Presenta un tweeter de titanio de alta calidad para conseguir ese nivel de alta frecuencia que permite un sonido detallado dentro de un conjunto de sonido denso y potente. En cuanto a la conectividad, no se quedan atrás, ya que el Phantom Gold tiene conexión WiFi, Bluetooth y Ethernet, integrando el servicio de Spotify Connect. Además, claro, posee una entrada óptica para conectarlo a un equipo externo.

El diseño redondeado y minimalista del Phantom está hecho en aluminio y se vuelve puro lujo en la edición Gold gracias a sus placas de oro rosado, que le proporcionan un aspecto ideal para cualquier salón. Con un tamaño contenido, 253x255x343, pesa 11,4 kilos, ofrece una potencia impresionante. ¿Su precio? Acorde con lo que promete, ya que el Phantom Gold se va a los 2.590 euros.

Alfredo Álamo
Alfredo Álamo

Escritor, soñador, amante de los viajes largos y sin prisa, disfruto tanto con las cosas sencillas como con los últimos gadgets tecnológicos, con los lugares solitarios y los conciertos abarrotados, la comida tradicional y la nueva gastronomía. Contradicciones, creo, que hacen la vida mucho más interesante.