Vista lateral de un Jaguar E-Type
Brian Snelson editada con licencia CC BY 2.0

Jaguar E-Type, de la carretera a los museos

Coches

Este deportivo se convirtió en todo un icono de la marca británica y su diseño está considerado como uno de los más importantes de la historia del automóvil.

Jaguar ha producido alguno de los más emblemáticos deportivos ingleses de todos los tiempos, de entre los que habría que destacar, sin duda alguna, el excepcional Jaguar E-Type. Presentado en el Salón de Ginebra de 1961, su mítica forma elegante y alargada le valió el reconocimiento inmediato de la prensa especializada y, cómo no, también de todos los aficionados al mundo del motor.

Estamos hablando de un cupé de dos puertas diseñado por Malcolm Sayer, cuya experiencia en el mundo de la aeronáutica sirvió para confeccionar su peculiar aspecto, con todo ese espacio dedicado al motor, terminando el morro es una diminuta boca de tiburón, flanqueada por dos espacios tubulares que albergaban los faros. A destacar también sus características tomas de aire debidas al ocasional calentamiento del motor.

Jaguar E-Typpe verde descapotableStahlkocher editada con licencia CC BY-SA 3.0

Su imagen dio la vuelta al mundo y durante casi quince años fue uno de los deportivos más deseados. De hecho, el prestigioso MOMA reconoció la importancia de este deportivo, incorporando un modelo a su colección en Nueva York.

El Jaguar E- Type presentó dos carrocerías, cupé y descapotable, montando varios modelos a lo largo de su amplia vida en producción. Sus series 1 y 2 montaban motores de seis litros con motores de 3,8 y 4,2 litros. La última hornada llegó a montar un V12 de 5,3 litros capaz de ofrecer 272 caballos de potencia. Su velocidad llegaba a 240 kilómetros por hora, subiendo de 0 a 100 en menos de 7 segundos.

Vista trasera de un Jaguar E-Type descapotableRex Gray editada con licencia CC BY 2.0

En cuanto a su interior, el E-Type cumplía con la idea británica del lujo, usando materiales nobles, como la madera o el cuero. Con los años se desarrollaron diferentes cambios para cada serie, sustituyendo los iniciales interruptores de palanca por botones, incorporando una consola o cambiando los relojes, manteniendo siempre un aspecto deportivo.

En cuanto al precio, este iba en consonancia con las prestaciones que ofrecía. Costaba 620.000 pesetas de los años 60, una cantidad que lo situaba dentro del selecto grupo de los coches más caros de su época.

Alfredo Álamo
Alfredo Álamo

Escritor, soñador, amante de los viajes largos y sin prisa, disfruto tanto con las cosas sencillas como con los últimos gadgets tecnológicos, con los lugares solitarios y los conciertos abarrotados, la comida tradicional y la nueva gastronomía. Contradicciones, creo, que hacen la vida mucho más interesante.