Trufas blancas
Mortazavifar editada con licencia CC BY-SA 4.0

Trufa blanca, una exquisitez deseada y muy exclusiva

Gourmet
La trufa blanca es un producto que no puede faltar en la lista de deseos de un gourmet que se precie; de hecho, un auténtico manjar de dioses. Descubre qué la hace tan especial.

Hablar de la trufa blanca es hacerlo de un lujo sin igual para el paladar. Se trata de un producto que escasea bastante, y todo un regalo tanto para el gusto como para el olfato. Por estos motivos, se ha convertido en un producto codiciado y con un precio muy alto.

Se le conoce con muchos nombres, entre ellos trufa blanca preciosa, trufa blanca de Alba y trufa italiana. Pero probablemente el más original sea aquel con el que la bautizó el compositor de origen italiano Giocchino Rossini, que la llamó "el Mozart de los hongos". Un gran acierto teniendo en cuenta que hablamos de un producto especialmente singular.

¿Por qué la trufa blanca es tan exclusiva?

Algo que se suele decir en relación a este producto es que rara vez se paga el agua tan cara como cuando se compra una trufa. Algo que en parte es cierto, ya que la trufa, al ser un hongo hipogeo, desarrolla bajo la tierra su ciclo de agua, y está formada por agua en más del 80%.

A pesar de contener calcio, potasio, magnesio, sodio, cobre, hierro y zinc, el precio de la trufa blanca se explica por la exclusividad de su sabor y por la dificultad que supone conseguirla.

Precio de la trufa blanca

La trufa blanca es la variedad más cara de trufa, si bien su coste puede variar a lo largo de la temporada. Así por ejemplo, dependiendo del momento en el que se compre este manjar, podría haber una diferencia de pagar 200 a 500 euros por 100 gramos de trufa blanca con un tamaño medio de 20 gramos.

Y es que, como explican expertos en la materia, el tamaño incide en el precio de la trufa, ya que se trata de un producto espontáneo y las más grandes (es decir, las que tienen más de 20 gramos), son consideradas un producto raro y se pagan más caras todavía.

A pesar de llamarse trufa blanca, en realidad tiene un color amarillo claro y tiene una superficie lisa y de textura aterciopelada. Pero hay que tener presente que no por el hecho de ser trufa blanca su precio tiene que dispararse.

Para no llevarse disgustos, hay que fijarse en aspectos como que no esté salpicada de harina de maíz para cambiar su color, o que no tenga manchas oscuras. En todo caso, a la hora de comprar un producto de estas características, es importante asegurarse de hacerlo en un sitio de confianza para no terminar pagando más por menos.

María Gil Fernández
María Gil Fernández

Enamorada de la escritura, y de todo lo que representa. La compagino con otras pasiones, pero prácticamente todas guardan alguna relación con ella. Y es que no hay nada que me haga sentir más libre que la palabra escrita; esa que no conoce ninguna clase de frontera