Un hombre en el puerto de Oslo

Las 5 mejores ciudades de Europa para vivir

Viajes
Vivir en ellas es un placer y no lo decimos nosotros, lo dicen sus habitantes. Son las cinco ciudades europeas, de entre una muestra de 83, con mayor calidad de vida, con un mayor porcentaje de residentes manifestando su satisfacción por vivir en ellas.

¿Qué debe tener una ciudad para que nos marchemos a vivir a ella? ¿Cómo debe ser para que habitar en sus calles sea un verdadero placer? Es un hecho que una amplia mayoría de las personas residen en el mismo lugar en el que nacieron. Quizás se trasladan a la urbe más próxima a su localidad, quizás a la capital del país; pero mayoritariamente no salen de él. Así que los atributos que debe tener una ciudad para que traslademos nuestra residencia a ella, naturalmente por voluntad propia y no por obligación, deben ser especialmente relevantes. De esos que invitan a decir: «como aquí no se vive en ningún sitio».

La Comisión Europea, a través de su Eurobarómetro, se dedicó a analizar la calidad de vida en las ciudades europeas durante el pasado año 2015. Un total de 83 ciudades del continente fueron examinadas, incluyendo todas las capitales de los países —a excepción de la de Suiza— y entre una y seis ciudades adicionales de los países más grandes. Los resultados los pudimos conocer el pasado mes de enero y arrojaron, entre otros datos, un listado de las ciudades europeas donde sus ciudadanos están más satisfechos de vivir.

Casualmente las dos primeras, con un 99 % de los encuestados coincidentes en su satisfacción, se encuentran fuera de la Unión Europea; son Oslo y Zurich. De las comunitarias, son Aalborg, Vilnius y Belfast las que aglutinan mayor agrado con su vida en ellas con un 98 % de respuestas favorables. La única ciudad española de la lista, Málaga, tienen a un 97 % de los ciudadanos encuestados de acuerdo en que están complacidos de vivir allí. Esta que os ofrecemos a continuación es la lista de las cinco ciudades europeas donde vivir, según sus habitantes, es un placer.

Oslo, Noruega

Zona marítima de Oslo

La capital de Noruega y su ciudad más poblada, Oslo, ocupa el primer puesto junto a Zurich como ciudad europea donde mejor se vive según sus habitantes. Será que está rodeada de bosques y junto al fiordo homónimo. Será que complementa muy bien su entorno natural con la vida urbanita. Será que es una ciudad sumamente viva en lo cultural. O, quizás, que sus benignas temperaturas en verano, pese a la latitud en la que se encuentra, y lo propicios que son sus fríos inviernos para la práctica del esquí —o resguardarse en casa bajo una manta disfrutando— convencen a los oslenses. Habrá que probar pasando unos días en ella.

Zurich, Suiza

Panorámica del casco antiguo de Zurich

La ciudad más importante de Suiza en cuanto a población, economía y cultura se refiere, Zurich, es junto a Oslo la ciudad europea donde vivir es un mayor placer. Pero no solamente lo dice el Eurobarómetro, sino también otros estudios anteriores que la nombraron como ciudad con mayor calidad de vida del mundo entre 2006 y 2008. A orillas de la confluencia entre el río Limmat con el lago homónimo a la metrópoli, con vistas a los grandiosos Alpes, sus cuasi cuatrocientos mil habitantes y los turistas que año a año pasan por ella pueden disfrutar de más de medio centenar de museos, un centenar de galería de arte, una gran aglutinación de marcas internacionales de moda y complementos, una notable oferta de ocio, un entorno natural envidiable y, además, un centro histórico precioso. No falta de nada.

Aalborg, Dinamarca

La franja fluvial de Aalborg al anochecer

Aalborg es la cuarta ciudad más grande de Dinamarca, con una población que apenas supera los cien mil habitantes, y sus inicios se remontan diez siglos atrás, cuando fue fundada por vikingos por su privilegiada situación junto al Limfjord, la estrecha vía fluvial que conecta con el Mar del Norte y el Kattegat. Se trata de una ciudad caracterizada por su tipicidad danesa y su tranquilidad, por vivir con sosiego pese a la notable afluencia de turistas en los meses de verano. Quizás por eso sus habitantes valoran tanto vivir en ella. Sus calles resultan formidables para ir de compras y disfrutar de la gastronomía del país, y es un punto de partida maravilloso para conocer el norte de la península de Jutlandia. Una alternativa a las grandes urbes próximas.

Vilna, Lituania

Panorama de la ciudad de Vilna

La capital y ciudad más poblada de Lituania, Vilna, es una gran desconocida en Europa. Pese a ser una de las ciudades más bellas de los Países Bálticos y la segunda en importancia tras Riga, con medio millón de habitantes, habitualmente se queda fuera de los clásicos circuitos turísticos. Esa condición, seguramente, es la que provoca su notable calidad de vida y que quienes la conozcan afirmen que parece un pueblo. Lleno de contrastares, eso sí. Porque si su centro histórico es el casco antiguo barroco de mayor tamaño del este europeo, Patrimonio de la Humanidad desde mediados de los 90, al otro ralo del río que la atraviesa, el Neris, encontramos un barrio de vanguardia. Con numerosos monumentos y calles repletas de encanto, además de buenos servicios, es normal que sus habitantes se encuentren satisfechos de habitarla.

Belfast, Reino Unido

Torre del Albert Memorial de Belfast desde una ventana

Irlanda del Norte es el nombre de una de las naciones que constituyen el Reino Unido y su capital, Belfast, es una de las cinco ciudades europeas con mayor calidad de vida. Pese a haber sufrido durante la segunda mitad del siglo XX los peores enfrentamientos del conflicto que enfrentó a partidarios de la unión con el resto de Reino Unido y correligionarios de la independencia, ahora esta ciudad con casi trescientos mil habitantes —más de medio millón si incluimos su área metropolitana— es un lugar ideal para vivir según quienes mejor lo saben. Sus paredes son un mosaico de coloridos murales con temas políticos, sociales e históricos. Sus calles, tranquilas y apacibles, son el reflejo de una intensa vida cultural y social que relata su devenir, contemporáneo y pasado, sin temores. Tiene mucho que contar, lo cuenta y sus habitantes pueden sentirse orgullosos de haberse resarcido de un complejo trance bélico cuasi a las puertas del siglo XXI.

Toni Castillo
Toni Castillo

La curiosidad a veces me pierde y la inquietud hace que me embarre. Pero sin la una y la otra no sería lo que soy. Me gusta lo sencillo, lo simple, tener respuestas y, si no las encuentro, sacar enseñanzas. Levantarse si se cae. Andar y no parar. Sin la tecnología no sería nadie, pero sin un pedazo de papel y un lápiz me encuentro perdido. De ciudad, pero de campo. De mar, pero de montaña. Hedonista de las pequeñas —y a veces grandes— cosas. Definirse no es sencillo, pero al menos lo he intentado.