Botella de Martell Cohiba con su caja
Martell

Coñac Martell Cohiba, un maridaje excepcional

Gourmet

Pocos placeres pueden compararse a la unión de un buen coñac y un habano excepcional. Así lo han pensado desde Martell para presentar su Martell Cohiba, toda una delicia.

Martell es una de las más antiguas licoreras francesas todavía en funcionamiento. Fundada en 1715 por Jean Martell, pronto se dio a conocer por su excelente coñac. En el siglo XIX se convirtió en una de las marcas más conocidas de Francia, dando el salto a otros mercados como el inglés. Hoy en día exporta a prácticamente todo el mundo y sus productos gozan de la más alta consideración, especialmente el Cordon Bleu. En la actualidad, Martell pertenece al grupo Pernod Ricard.

En los últimos años, Martell ha iniciado una notable campaña para sacar nuevos productos, ahondando en su condición de producto de lujo, pero introduciendo nuevos elementos de diseño para adaptarse a los tiempos. Uno de esos nuevos coñacs es el Martell Cohiba, para el que ha contado con la colaboración de la tabaquera cubana.

Detalle de la botella de Martell CohibaMartell

El Martell Cohiba ha sido añejado de 40 a 50 años, lo que da una idea de su gran exclusividad, y tiene un 43% de volumen de alcohol. Tanto la botella como la caja en la que viene han sido diseñadas para dejar clara la colaboración con Cohiba. El logo de la marca cubana es bastante claro sobre un motivo que recuerda a las plantaciones de tabaco caribeñas.

Este coñac ha sido preparado para maridar a la perfección con los puros cubanos y viene de la región de la Grande Chapagne. De color oscuro y complejo en boca, su característica de cata más notable son sus notas a flores secas. Un producto exclusivo que alcanza su máxima expresión al combinarse con un buen cohiba. En cuanto al precio, una botella de Martell Cohiba ronda los 350 euros, un lujo imprescindible para todo amante del coñac y el tabaco que se precie.

Alfredo Álamo
Alfredo Álamo

Escritor, soñador, amante de los viajes largos y sin prisa, disfruto tanto con las cosas sencillas como con los últimos gadgets tecnológicos, con los lugares solitarios y los conciertos abarrotados, la comida tradicional y la nueva gastronomía. Contradicciones, creo, que hacen la vida mucho más interesante.